El Sainete, una propuesta gastro cervecera única

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El fin de semana pasado fui a celebrar mi cumpleaños a Madrid.

No me la podía jugar y elegí cenar en un nuevo espacio, en el restaurante El Sainete.

Y diréis… Insensato, no decías que no querías arriesgar y te vas a uno nuevo.

Pues sí, dos motivos me bastaron para elegirlo.

El primero y más importante:

La cocina está dirigida por Fran Vicente, un salmantino con mente privilegiada, poseedor de un pasado, un presente y un futuro gastronómico que me marea solo de pensarlo.

Ganador de infinidad de concursos  gastronómicos como… “Mejor cocinero joven de España” “Mejor cocinero de España” ”Mejor chef novel de Salamanca”…

Muchos lo conocíamos porque fue jefe de cocina en el restaurante Coque de Mario Sandoval y tuvimos la suerte de verlo participar en el concurso de Top Chef, de Alberto Chicote.

Un cocinero con mayúsculas que ama la cocina y se nota en El Sainete. Un cocinero que elige el mejor producto, lo mima con una exquisita elaboración y le da un toque de modernidad pero sin estropearlo.

Capaz de reinventar un plato, el pollo a la pepitoria, y llevarlo hasta las estrellas.

Como dicen… una cocina ordinaria, extraordinaria.

Algunos de sus increíbles platos.

          

Espárragos de Navarra con caldo de anguila ahumada y perlas de vermut.

          

Ventresca de atún con guiso de tendones de ternera.

          

Pechuga de pularda en pepitoria con huevo de caserío.

          

Mejillones de roca en escabeche templado.

          

Y por supuesto el postre, fresones guisados con helado de nata.

El segundo motivo y tampoco es moco de pavo:

El sainete es un templo cervecero. Y a mí me encanta la cerveza.

Más de 150 referencias nacionales e internacionales en carta que van cambiando a lo largo del año.

20 grifos y un extraordinario catálogo de cervezas en botella que posibilitan un sinfín de sorprendentes maridajes.

4 espacios diferenciados. Nada más entrar “La grifería” para tomar unas cervezas en plan informal en la barra y picotear algo si quieres. Luego encontramos “ El ambigú” para compartir mesa de forma relajada. Abajo “La pausa” un comedor con ventanales a la calle donde comer y cenar más formal. A lado, para terminar, está el espacio más secreto “Bambalinas” para celebraciones, eventos privados y experiencias cerveceras de todo tipo.

                                   

Resumiendo, alta gastronomía y cerveza fundidos al mismo nivel para expertos en cervezas, para los que se inician en este maravilloso mundo cervecero o simplemente para gente como yo, gente que nos gusta disfrutar con los 5 sentidos.

Gracias por una magnífica velada!

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