La Ibiza de los ibicencos #IbizaSabor16

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ibiza

Larga mañana de verano. El sol ardiendo.

La sombra de la higuera, atravesada

de brisa, entre el rastrojo, cierra la manada

de las ovejas y el pastor indolente.

Se alza en la punta un manojo de pinos,

de donde viene un olor caliente y aromado.

Brilla el mar, y un velero, la vela inflada,

la proa en rumbo, se aleja azul adentro.

Marià Villangómez

Cuantas veces me ha pasado por la cabeza visitar Ibiza pero me decía… ahora, a mi edad (ya le he dado la vuelta al jamón) mi cuerpo no está para tanto bailoteo y música histrónica.

Que triste es no saber y más triste aún, no querer aprender. Que equivocado estaba y que suerte encontrar una gran mujer, Silvia castillo, que a tiempo me ha dado una palmadita en la espalda y ha corregido mi tontuna.

Porque esta isla está llena de tópicos pero existe una Ibiza tímida, bella y sosegada. Una flor que está empezando a abrirse y que desprende un aroma y un sabor que te embriaga. Un lugar lleno de luz que mana arte desde babor a estribor, desde proa hasta popa y que hay que vivirla antes de que llegue la noche y otros, más jóvenes, te la roben.

He descubierto la “Cara B” de un disco que me deleita mucho más que la “Cara A”, aunque sea súper ventas.

Un lugar donde la gente, mientras toma un café caleta, te dona con una sonrisa su historia, su cultura, sus conocimientos… lo que hace, que cualquier visita o paseo, sea toda una experiencia con los cinco sentidos, pues al conocer las cosas, no solo ves la hermosura evidente, sino además la que no se aprecia fácilmente.

Una gente que ama lo suyo y lo mima. Que conoce su tradición y su materia prima. Una maravillosa paleta de productos de primer nivel que como buenos pintores adornan, transforman y te regalan sabores mientras te dan un paseo desde el medievo hasta la actualidad.

Si Pitiusa te encandila con sus playas, su mar, sus bosques de pinos salpicados de pueblos blancos como si hubiera nevado, con sus productos y sus gentes…

su gastronomía, desde la más tradicional hasta la más creativa, esa, te enamora.

Todo lo que producen, vinos, aceites, licores…

Todo lo que pescan, langostas, gambas, meros, gallos de San pedro…

Todo lo que elaboran con sus verduras, sus carnes, sus pescados…

Todo, desde el aperitivo hasta el postre, si lo hacen como siempre o apuestan por un plato más innovador, todo lo hacen con respeto a sus antepasados y a esa naturaleza que les obsequia, siempre con esfuerzo, ese maravilloso género de mar y montaña.

Una gastronomía con estos principios, es una gastronomía de presente y futuro.

Platos que te hacen soñar, que te hacen viajar al pasado e incluso al futuro, platos que me transforman en #HombreHappy al tomarlos y al recordarlos.

Platos como el “Guisat de peix” de Sa caleta, las croquetas ibicencas de Sa Brisa, el pescado en salmorra del restaurante Salvadó, el cordero ibicenco con café caleta, miel y romero de Can Domo, el arroz meloso con sepia y “peix fort” de Es Rebost, el “bullit de peix” de Ses Roques. La “borrida de rajada” de Ca Na Ribes, el fideua de sepia y “espardenyes” y gamba roja de Ibiza de Sa Nansa, la frita de pulpo con espuma de calabaza de Can Berri Vell, los postres como el “Flaó”, la “Greixonera”, los “orelletes”, sabores y texturas ibicencas como las de Mathiew Savariaud de Es Terral, que muy pronto visitaré.

Porque he de volver, tengo que volver!

Y disfrutar de lo que he conocido y de lo que me queda por descubrir.

Esta “Cara B” de Ibiza me ha enloquecido sin tener que escuchar dale, dale, chunda, chunda.

Una “Cara B” donde no eres turista, te sientes uno de ellos.

Gracias!

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