Sueños compartidos en Fierro

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Lo primero que me vino a la cabeza al leer por las redes la palabra “Fierro” fue una frase escrita en la entrada de mi cuartel “Despierta fierro”. Grito de los soldados almogávares de la Corona de Aragón. Salvo por su destreza y valentía por ahí no van los tiros.

O Podía ser el poema “Martín Fierro” del argentino José Hernández

“Mas ande otro criollo pasa

Martín fierro ha de pasar,

Nada la hace recular

Ni las fantasmas lo espantan;

Y dende que todos cantan

Yo también quiero cantar”

Al recordar ese poema me vino a la mente, ya que soy muy fan, el nombre de una revista de comics argentina llamada “Fierro”(Hierro en criollo, bravura, aventura). Tampoco van por ahí los tiros ¿O me voy acercando?

Jesús Trelis me dio pistas, mejor dicho, Mr. Cooking en sus Historias Con Delantal. Pero no me lo desveló, porque como iréis viendo, “Fierro” solo se puede descubrir si lo vives en primera persona.

Y como yo lo he vivido intensamente, aquí van mis pistas:

Una única mesa de 12, como los apóstoles, cuya única misión es disfrutar y divulgar lo que allí va a acontecer. En este caso 12 extraños al entrar que, según van transcurriendo los minutos y por culpa de una buena cena y una confortable charla, dejan de serlo.

Una pareja, Carito y Germán, o mejor dicho un Tándem Gastronomico, donde cuatro manos son mejor que dos. Su complicidad es total. Una fusión perfecta de arte, de dulce y salado, de simpatía, profesionalidad y buen hacer.

Una cocina abierta en todos los sentidos pues no solamente ves como realizan los platos con maestría, te los explican de tal manera que te enamoras de ellos ya antes de probarlos.

Una sumiller, Eva Pizarro, que es mucho más que eso. No solo te da vida con los vinos que sabiamente te aconseja, te hace palpitar con su sonrisa y con sus atenciones.

Un menú degustación brutal a un precio inmejorable. Sabores que sorprenden y dejan huella. Sabores que ahora mientras escribo, recuerdo con nitidez. La calabaza con queso azul, la empanadilla criolla, la ensalada de ostras y algas, el solomillo ibérico que se funde en tu boca, manzana con chocolate blanco… platos que bailotean entre los comensales y nos hacen vivir un sueño compartido que cada uno tenemos que interpretar.

Un pan de verdad, el de Jesús Machi. Es creer en lo artesano, en el producto, es cuidar cada detalle para que todo sea perfecto.

Una idea, o como diría Manuel Manquiña en Airbag, “El concepto es el concepto. Esa es la cuestión”. Propuesta rompedora, hermandad, arte con los cinco sentidos, complicidad, producto, gastronomía, espectáculo, una obra de teatro muy bien dirigida en la que no hay actores secundarios, todos son protagonistas.

¿Vais pillando la experiencia Fierro?

Lo mejor de todo, que nadie os puede desgranar lo que es, porque cada uno de vosotros hará que esa cena sea diferente.

No tardes en apuntarte aquí, yo voy a repetir.

Muchas gracias Germán y Carito por hacerme sentir #HombreHappy una vez más.

Muchas gracias Pablo de Las Bairetas y demás “extraños” que ya no lo son, por acompañarme.

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