Yo soy Irreverente

El Sainete, una propuesta gastro cervecera única
5 abril, 2017

Las lágrimas me subían a los ojos,

y no eran lágrimas de pesar ni de alegría,

eran de plenitud de vida silenciosa y oculta por estar en Granada”. 

Miguel de Unamuno.

Estando en Alcaudete, no podía perder la oportunidad de por lo menos, pasar un día en Granada.

Me levanté temprano y me fui a patear sus calles. Como tenía poco tiempo enseguida tome rumbo al barrio del Albaicín. Estuve horas caminando por este barrio mágico lleno de color, de rincones cautivadores y leyendas, de un crisol de gente maravillosa que hacen de éste, un lugar único.

Subí hacia el mirador de San Nicolás y me sumergí en una postal viviente que no puedes comprar en ninguna tienda de souvenirs.

Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada.”

Francisco de Icaza.

Después de ese bofetón de belleza bajé hacia el Paseo de los Tristes, junto al río Darro, para tomarme una cerveza y dirigirme hacia la catedral.

Ya era hora de comer. Las calles se habían llenado de golpe de una multitud de gente pegada a una cámara o móvil, muchos con ese artilugio infernal, ampliación del brazo, llamado “palo de selfie”.

Y allí estaba, junto a la catedral, La Milagrosa Irreverente.

Mucho me habían hablado de ese restaurante, que si la mejor tapa de Granada, que si Bocuse d’Or, que si jóvenes promesas de la cocina granadina…

Tenía mis dudas por su situación al lado de la catedral, en la plaza de la Alhóndiga, donde, por lo general, suelen estar las tiendas de regalos, los bares de bocadillo de jamón y las terrazas llenas de mesas con mantel de papel.

Pero su nombre, Irreverente (contestataria, rebelde y cuestionando las convenciones y los moldes sociales) me fue dando pistas.

Irreverente es un pequeño y acogedor local, decorado con un magnífico gusto, anexo a la Milagrosa donde me dicen que puedes pedir un interesante menú degustación. Y a por él voy!

Nos sentaron al lado de la cocina, una cocina abierta donde disfrutas no solo de ver como preparan los platos sino del maravilloso ambiente que entre los trabajadores se respira. Soy de los que digo que si se cocina con una sonrisa, esta te contagia y las viandas saben mejor.

                                                              

El local estaba lleno pero en ningún momento me lo pareció. Esto lo hace un buen equipo y un buen servicio, en este caso Ana, muy cercana, estuvo atenta en todo momento y sin agobiar, para que no nos faltara de nada.

Los platos empezaron a asomarse por mi mesa sin timidez. Llenos de color y desparpajo se presentaron ante mí y me decían, te van a cautivar y vas a volver a ser el #HombreHappy.

Y me emocioné. De verdad que me emocioné. Desde el primer entrante hasta el postre.

Podéis ir salivando con las fotos.

                             

Una cocina sabrosa, actual y muy creativa. Con productos de primerísima calidad, apostando por los productos kilometro 0 y cocinados siempre en su punto.

Tradición y modernidad danzando al unisono.

Una sorpresa, si señor, una sorpresa excepcional.

Dos cosas me llevo de este día en Granada. Una, que tengo que ir más días y con menos prisas para conocer esta bella ciudad.

Otra, que cuando regrese, volveré a ir a Irreverente.

Gracias Nico, Luismi y equipo por hacerme Irreverente!

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